A lo mejor tú sí que eras para mi, y yo no supe darme cuenta
o quizás no podía creer que alguien como tu pensara en alguien como yo. A lo mejor pudimos haber compartido,
los días de lluvia, las tardes de verano, y las madrugadas en los tejados como
gatos abandonados. Quizás hubiéramos podido compartir nuevas emociones, como si
fuera la primera vez que nos enamoráramos, quizás no nos hubieran faltado las
sonrisas, los abrazos ni las ganas de disfrutar el tiempo que podamos. Quizás
llevara una foto nuestra del primer fotomatón que se nos cruzo en el camino.
Puede que contigo me tragara mi orgullo, o incluso puede que con uno de tus
besos se detenga el tiempo. Por poder, podría haber sido una de las historias
más bonitas que jamás nadie ha contado, la
mejor historia con la que nos hayamos topado, pero hubo una cosa con la que no
contamos el miedo feroz a hacernos daño, a no poder con todo lo que se nos
viene encima, a no poder ser lo que soñamos. El miedo que nos da el pensar que
nos podemos equivocar. Y ese maldito miedo, es el que nos tiene congelados.
No tengo nada que decir sobre el, solo espero que te guste y disfrutes mientras lees, intento escribir o aveces coger de otro blogs cosas bonitas con las que poder contagiarte una energia positiva y en ocasiones no tanto... Lo dicho solo espero que te guste y si puedes deja tu comentario o sigueme... :)
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lunes, 5 de noviembre de 2012
Demasiado desafío, yo no puedo ser tan fuerte.
A lo mejor tú sí que eras para mi, y yo no supe darme cuenta
o quizás no podía creer que alguien como tu pensara en alguien como yo. A lo mejor pudimos haber compartido,
los días de lluvia, las tardes de verano, y las madrugadas en los tejados como
gatos abandonados. Quizás hubiéramos podido compartir nuevas emociones, como si
fuera la primera vez que nos enamoráramos, quizás no nos hubieran faltado las
sonrisas, los abrazos ni las ganas de disfrutar el tiempo que podamos. Quizás
llevara una foto nuestra del primer fotomatón que se nos cruzo en el camino.
Puede que contigo me tragara mi orgullo, o incluso puede que con uno de tus
besos se detenga el tiempo. Por poder, podría haber sido una de las historias
más bonitas que jamás nadie ha contado, la
mejor historia con la que nos hayamos topado, pero hubo una cosa con la que no
contamos el miedo feroz a hacernos daño, a no poder con todo lo que se nos
viene encima, a no poder ser lo que soñamos. El miedo que nos da el pensar que
nos podemos equivocar. Y ese maldito miedo, es el que nos tiene congelados.
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